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Enseñanzas

¿Qué es una Casa de Paz? El modelo de Lucas 10

Una Casa de Paz es el hogar de un creyente que se abre cada semana a vecinos, familiares y amigos. Allí las personas oran unas por otras, aprenden de Dios y crecen juntas en la vida cristiana. Es un ambiente cercano y acogedor: quien quizá nunca entraría en un edificio de iglesia puede encontrarse con Jesús cerca de su casa.

El modelo bíblico viene de Lucas 10. Jesús envió a Sus discípulos a las ciudades y les indicó cómo entrar en los hogares que los recibieran. Nuestras reuniones semanales de Casas de Paz son una manera de poner en práctica hoy esa misión.

¿Qué enseña Lucas 10 sobre una Casa de Paz?

Lucas 10 describe una misión hacia los hogares dispuestos a recibir a los enviados de Jesús. El Señor designó a setenta discípulos y los envió de dos en dos delante de Él. Antes de referirse a las casas, les habló de la mies: es mucha, los obreros son pocos, y hay que rogar al Señor de la mies que envíe obreros (Lucas 10:2). El hogar sería el lugar donde Sus mensajeros se encontrarían con quienes los recibieran.

Al entrar en una casa, los discípulos debían saludarla primero con la paz. Si allí había un hijo de paz, la paz de ellos reposaría sobre él. Luego Jesús les mandó quedarse en esa misma casa y no pasar de casa en casa (Lucas 10:5–7). En cada ciudad que los recibiera debían comer lo que les pusieran delante, sanar a los enfermos y anunciar que el reino de Dios se había acercado a ellos (Lucas 10:8–9).

En cualquiera casa donde entrareis, primeramente decid: Paz sea a esta casa. — Lucas 10:5 (Reina-Valera 1909)

De ahí viene el nombre de Casa de Paz. Los discípulos no se limitaban a dejar un mensaje en la puerta. Bendecían a la familia, se quedaban con quienes los recibían y llevaban la noticia del reino de Dios a su vida diaria. Las reuniones semanales en los hogares de los creyentes son la manera en que nuestro ministerio aplica ese modelo.

¿Qué sucede en una Casa de Paz?

En una Casa de Paz, un grupo se reúne una vez por semana en un hogar para compartir el evangelio del reino y recibir a quienes todavía no conocen a Jesús. También se la conoce como HOP, por sus siglas en inglés. Allí la misma unción, el poder sobrenatural y la presencia de Dios se experimentan con tanta fuerza como en la iglesia local.

El hogar da espacio para que las relaciones crezcan. Usted puede sentarse con alguien que le conoce por su nombre, contar lo que está viviendo y escuchar la Palabra en un ambiente donde la conversación surge con naturalidad. Quien abre su casa no tiene que convertir la sala en un auditorio. Abrir la puerta crea la oportunidad de orar, escuchar, enseñar e invitar a otros a conocer a Cristo.

Jesús mandó a los setenta sanar a los enfermos y anunciar el reino de Dios (Lucas 10:9). Esa instrucción nos recuerda que debemos presentar a Dios las necesidades de las personas mientras compartimos el mensaje de Su reino. En una Casa de Paz se unen ambas cosas: compasión por quienes están presentes y fe en que Dios está allí para tocar sus vidas.

Eso describe lo que a Dios Le agrada hacer en medio de Su pueblo; no es una promesa sobre una reunión en particular. Orar por los enfermos nunca reemplaza la atención médica: los médicos, los consejeros y la medicina son buenos regalos de Dios.

¿Por qué comenzar con las personas cercanas a usted?

Las primeras personas a las que puede invitar quizá ya forman parte de su vida: un familiar, un vecino, un amigo o un compañero de trabajo. Jesús nombró primero a Jerusalén:

Mas recibiréis la virtud del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros; y me seréis testigos en Jerusalem, y en toda Judea, y Samaria, y hasta lo último de la tierra. — Hechos 1:8 (RV1909)

En este versículo, virtud significa poder. El Apóstol Guillermo Maldonado explica en La cosecha del tiempo final que Jerusalén representa nuestro entorno más cercano, comenzando por la familia. El testimonio avanza hacia afuera, pero comienza donde las personas ya viven y se conocen.

Con una Casa de Paz, usted puede comenzar por ese círculo. No tiene que esperar a que alguien asista a un servicio para ofrecerle oración o invitarle a escuchar el evangelio. El motivo para abrir la puerta es el amor por las personas, no el simple deseo de llenar una reunión. Jesús vio a las multitudes y tuvo compasión de ellas antes de hablar de la necesidad de obreros (Mateo 9:36–38).

¿Una Casa de Paz reemplaza a la iglesia local?

No. La Casa de Paz está unida a la iglesia local. Los creyentes se congregan como iglesia para recibir la Palabra, fortalecerse y adorar juntos; también llevan a sus vecindarios lo que han recibido.

Esa unión es importante. Cada Casa de Paz es una puerta para que las personas escuchen el evangelio y crezcan en su relación con otros creyentes. También es una manera en que los miembros de la iglesia asumen su responsabilidad por la cosecha de almas que los rodea. El hogar extiende el testimonio de la iglesia a calles y familias que de otro modo quedarían sin alcanzar.

¿Cómo puede participar?

Puede comenzar asistiendo a una Casa de Paz e invitando a alguien a que le acompañe. Nuestra página de Casas de Paz le ayuda a encontrar una reunión en su zona. Si forma parte de una iglesia local y siente el llamado a abrir su hogar, hable con sus líderes. La instrucción de Jesús a los setenta comenzó con la necesidad de obreros; un hogar abierto puede ser una manera de responder a ese llamado.

Para profundizar: Si desea prepararse para dirigir una Casa de Paz, consulte el manual Escuela de Líderes de Casa de Paz.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa casa de paz?

Significa un hogar que recibe la paz de Dios y la comparte con quienes lo rodean. El nombre recuerda el saludo que los enviados de Jesús llevaban a cada familia que los recibía. Si alguien le invita a una Casa de Paz, puede aceptar con confianza: está abierta a vecinos, familiares y amigos que todavía no conocen a Jesús.

¿Qué dice la Biblia sobre las iglesias en casa?

La Biblia muestra a los primeros creyentes reunidos tanto en público como en los hogares. Perseveraban unánimes cada día en el templo y partían el pan en las casas (Hechos 2:46). Y no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo en el templo y por las casas (Hechos 5:42). Usted también puede vivir su fe en la iglesia reunida y en el hogar.

¿Qué hago si no hay una Casa de Paz cerca de mí?

Una iglesia local cercana y fiel a la Biblia es el lugar indicado para preguntar por creyentes que se reúnen en los hogares. Mientras tanto, puede comenzar donde está: ore por las personas que le rodean e invite a un vecino o a un amigo a escuchar el evangelio.

Enseñanza relacionada en la tienda

Publicado por el Ministerio Internacional El Rey Jesús. Este artículo se basa en las Escrituras, en la página de Casas de Paz del ministerio y en la enseñanza del Apóstol Guillermo Maldonado: su libro La cosecha del tiempo final y sus prédicas dominicales de julio de 2026 sobre el propósito de ser un ganador de almas. Se ofrece para el estudio y el aliento. No constituye un consejo médico, psicológico ni financiero.

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